Lo que aprendí con las TIC


Utilizar las TIC, profundizar en su uso, articularlas adecuadamente como lo sugiere el actual Currículo Nacional y aprender a programar con Scracth son solo unos cuantos de los retos alcanzados en el presente curso de Tecnologías para la Educación. Sin embargo, más allá de lo académicamente alcanzado quiero destacar lo interesante y útil que resultó el experimentarlas desde cero, tal y como lo harían nuestros estudiantes.

Y es entonces que puedo decir que a través de la tecnología se puede apreciar claramente como se vienen redefiniendo los roles que se dan en el proceso educativo. Los estudiantes ya no son receptores pasivos y pueden participar activamente en la construcción de su propio aprendizaje, adquieren mayor autonomía y responsabilidad. Por ejemplo, mientras trabajaba en mi proyecto de Scratch, la práctica y perseverancia me ayudaron para un aprendizaje autónomo pero a la vez este me sirvió para formar, junto con mis compañeras, una comunidad en la que compartíamos lo aprendido que nos permitió avanzar de mejor manera. Por su parte el docente ya no es la única fuente de conocimiento y resulta más un facilitador y guía. Las clases ahora resultan más atractivas, motivadoras y retadoras.

Por todo esto es que pienso que nosotros como docentes debemos estar siempre al tanto de los avances y las nuevas tendencias TIC que se estén dando pero siempre teniendo en cuenta de usarlas adecuadamente y no dejar que nos sobrepase la emoción de solo usarlas por usar. Solo así lograremos aprendizajes significativos en nuestros estudiantes a la vez que desarrollarán diferentes capacidades imprescindibles en este mundo globalizado tales como trabajo en equipo, dominio de la narrativa digital en diferentes formatos, etc.

Esta reflexión puede parecer simple pero la verdad es que si bien muchos docentes se muestran de acuerdo con lo expresado en el párrafo anterior muchos hacen exactamente lo contrario y ni siquiera se dan cuenta. Por ejemplo, muchos piensan que con tener tablets o laptops para cada alumno se mejora la educación. Si bien es cierto, que esto es definitivamente una mejora, no debemos pensar que porque usamos estos dispositivos en vez del tradicional papel estamos aprovechando la tecnología. Lo importante es tener en mente el objetivo que queremos alcanzar y ver qué programa se ajusta para alcanzarlo pero que a la vez resulte retador para el estudiante. Si por ejemplo queremos incentivar la redacción de historias, en vez de solo proponer el desarrollo de un documento tipo word o un drive colaborativo podemos recomendar programas como Storybird o Scracth que no solo resultan más llamativos para incentivar la creatividad sino que además pueden ayudar a desarrollar otras capacidades en paralelo como autonomía, responsabilidad, paciencia y trabajo en equipo entre otras.

No les tengamos miedo. Sigamos aprendiendo!!! Sigamos mejorando!!! Manos a la obra!!!!











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